Una de las dudas más habituales de quienes recién descubren el sistema es si una estructura de acero, más liviana que el hormigón o el ladrillo, es igual de resistente. La respuesta tiene que ver menos con el peso de los materiales y más con cómo están diseñados para trabajar juntos.
La base: acero galvanizado
Los perfiles utilizados en steel framing son de acero galvanizado, es decir, recubiertos con una capa de zinc que los protege de la corrosión. Esto los hace resistentes a la humedad, a los insectos —a diferencia de una estructura de madera— y al paso del tiempo, sin perder sus propiedades estructurales.
Cómo se logra la resistencia estructural
La resistencia no depende de un único perfil, sino de todo el sistema: los perfiles se arriostran entre sí y se combinan con paneles estructurales que rigidizan los muros, formando un conjunto capaz de soportar las cargas de la vivienda y las exigencias del clima. Es el mismo principio que hace que el steel framing se utilice en edificaciones de varios pisos en distintas partes del mundo.
Por qué es una opción confiable para invertir
Gracias a esta durabilidad, el steel framing es una alternativa confiable tanto para quienes buscan su vivienda definitiva como para quienes evalúan un proyecto de renta o inversión, donde la vida útil de la construcción es un factor clave.
